Una constante en las páginas de economía de todos los medios de comunicación es “la bolsa”. Más o menos, todo el mundo sabe que en la bolsa se vende y se compra, y que hay gente que gana y pierde dinero. Pero ¿qué es la bolsa?
La bolsa es una entidad privada, un mercado de compra-venta de valores que representan a empresas. Por ejemplo, imaginemos una empresa que se llama Hopitelco y se valora en 1.000.000 euros. Como sus dueños quieren tener dinero líquido para invertir en nuevas oficinas en Asia y en más trabajadores, dividen el valor de la empresa en partes más pequeñas llamadas acciones y ofrecen el 49% de la empresa (valorado en 430.000 €) dejando el 51% para los dueños que así mantienen la mayoría. Pongamos que ofrecen al que quiera comprar 860 acciones de 500€ cada una (860 x 500 = 430.000).
Tenemos la posibilidad de hacernos accionistas de Hopitelco comprando las acciones que queramos o podamos pagar. Si la empresa va bien, por una acción que hemos pagado a 500€, nos pagarán más dinero cuando queramos venderla; si va mal, menos.
Imaginemos que hemos comprado 10 acciones (10×500= 5000€), y que la empresa consigue unos buenos contratos con EE. UU. El valor de la empresa sube, ya que tiene unas buenas perspectivas de futuro, y nuestros 5000 € invertidos pasan a valer 10 000 €. Podemos venderlos, recuperar los 5000 invertidos y ganar 5000 más, o esperar a ver si suben más para ganar más.
También hay que recordar que una vez tenemos acciones de una empresa, somos parte de la misma, por lo que si se reparten los beneficios que tiene (dividendos en el lenguaje empresarial) también nos tocará una parte proporcional a las acciones que tenemos.
La bolsa es donde se compran y venden estas acciones, es decir, un mercado de valores.
Es importante destacar que para que una empresa cotice en bolsa, ha de cumplir unos requisitos previos que aseguren su solvencia económico-financiera y transparencia e información en la gestión, para ofrecer seguridad a los posibles compradores-inversores.
Ya tenemos claro que queremos destinar una parte de nuestros ahorros a aumentarlos invirtiendo en bolsa. ¿Cómo empezamos?
Para comprar o vender valores es obligatorio utilizar los servicios de un intermediario. Puede ser un intermediario básico, como las entidades financieras, o agente conocido popularmente como broker.

La forma más directa de acceder a la Bolsa es a través de los intermediarios (miembros del mercado), como las sociedades de valores y bolsa, las agencias de valores y bolsa, y las entidades financieras, bancos y cajas de ahorro, que tienen capacidad para administrar valores, gestionar carteras o tramitar órdenes hacia los miembros del mercado.
Para elegir un intermediario tenemos que tener claro cuál va a ser nuestro perfil inversor, teniendo en cuenta cuáles son nuestros objetivos y los riesgos que podemos asumir. ¿Nos interesa una persona que opera a largo plazo o un daytrader (operador intradiario) que se mueve en el plazo mínimo de un día? ¿Queremos centrarnos en acciones del mercado español o invertir en mercados internacionales?
Hay que ver qué nos ofrece cada posible intermediario y cuál nos cuadra mejor en principio según nuestras intenciones.
El primer paso para invertir en bolsa es contactar con un intermediario y abrir una cuenta de valores, vinculada a una cuenta corriente. Creada esta cuenta, se administrará nuestra cartera de valores con las diversas operaciones posibles: compraventa, cobrar dividendos, asistencia a juntas, etc.). Los movimientos de efectivos (pagos, cobros, etc.) que acompañan las operaciones de mercado se asociarán siempre a esta cuenta.
Tras asegurarnos bien de las comisiones que van a cobrarnos (para evitar sorpresas) e ingresar el dinero con el que vamos a comenzar a invertir, ya podemos emitir las órdenes de compra que queramos. Estas órdenes deben ser claras y han de identificar claramente al inversor y la clase de valor, cuál es el sentido de la orden (es decir, si se compra o vende), el plazo de vigencia de la misma y el precio. Por ejemplo, comprar 50 acciones de Hopitelco cuando estén a 1 euro.
Ya estamos invirtiendo en Bolsa. Ahora es cuestión de ganar o perder. Y esto lo podemos lograr básicamente vendiendo o comprando más caro o más barato: si compramos 2 acciones a 1 € cada una y las vendemos a un total de 5 € ganamos 3 euros; pero si decidimos vender cuando están a 0.50, cobramos solo un euro y perdemos el otro.
La otra forma de ganar son los dividendos: como dueños de parte de una empresa (tenemos acciones de la misma) podemos recibir parte de los beneficios que esta pudiera generar, conocidos popularmente como dividendos. Si hemos comprado 100 acciones de la empresa Hopitelco y, gracias a sus resultados positivos, se reparten dividendos de 1 € por acción, nos van a entregar 100 euros.
A pesar de que no están estandarizados, de hecho existe libertad para fijar las comisiones, existen unos gastos fijos que podemos contemplar inicialmente. Estos son:
Existen más variables según se va profundizando en este curioso mundo de la bolsa, pero las mencionadas son las básicas y no hay que olvidar que antes de contratar un intermediario hay que “negociar” esas comisiones.