Mucha gente ha conocido las agencias de calificación de riesgo -o agencias de rating- cuando ha llegado el frío invierno de la crisis. Los medios de comunicación recogen sus indicaciones día tras día, y empresas, gobiernos e instituciones de todo tipo tiemblan esperando sus decisiones. Pero para mucha gente son unos “desconocidos” protagonistas de la crisis. Vamos a tratar de explicar de forma sencilla por qué.
El 3 de enero sorteamos dos iPad 2 entre todos los clientes que usaron la banca electrónica de Caja Laboral en diciembre. Y las dos afortunadas que se los llevan son:
¡Enhorabuena! Esperamos que los disfrutéis.
El pagaré, tal y como su propio nombre indica, simboliza una promesa de un pago. La definición es sencilla y en este post vamos a tratar de explicar sus características, los riesgos que conllevan y rentabilidad que se puede esperar de ellos de forma igualmente sencilla.
Los pagarés tienen una doble función: pueden ser un instrumento de financiación para quien lo emite y una forma de inversión para quien lo recibe. En función de los agentes implicados, podemos clasificarlos en tres modalidades: de cuenta corriente, de empresa y bancarios.
Tenemos una buena noticia para todos los que nos habéis preguntado por una aplicación de Caja Laboral para móviles: nuestra aplicación de banca móvil está en camino; llevamos unos meses trabajando en ella y verá la luz en el primer trimestre de 2012.
Estamos preparando una aplicación para iPhone, iPad, Android y BlackBerry, para facilitaros cualquier operación o consulta que queráis hacer desde vuestro móvil o tablet.
Cuando en 2007 estalló la crisis era difícil adivinar que esta se iba a convertir en un fenómeno global cuyo impacto se iba a seguir notando un lustro después. Y es que esta es una crisis en episodios. Comenzó siendo una crisis financiera y derivó hacia una recesión prácticamente global que desencadenó la aplicación masiva de políticas económicas, tanto fiscales como monetarias, que nos hicieron recuperar la ilusión en 2010, tras comprobar que los países conseguían marcar registros positivos de crecimiento de PIB. Pero la alegría, como dice el dicho, dura poco en la casa del pobre.