Es la remuneración al capital invertido. Se expresa en porcentaje sobre dicho capital. Aplicada a un activo, es su cualidad de producir un beneficio o rendimiento, habitualmente en dinero. Por ejemplo, una rentabilidad del 50% indica que por cada euro invertido, se obtuvo un retorno 1,5 €. Si hablamos de una rentabilidad del 200%, por cada euro invertido, hay 3€ de retorno.